El 8M más allá de “felicitar a las mujeres”

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Hace unos días podíamos leer una publicación de El País que ya desde el titular anunciaba un hecho alarmante: “El desprecio al feminismo se dispara entre los más jóvenes”. Según el barómetro de Fad Juventud, los hombres españoles de entre 15 y 29 años perciben la causa feminista como “una herramienta de manipulación política”.

Fechas reivindicativas como el 8M nos invitan a revisar críticamente qué relatos sobre las mujeres están circulando hoy, más allá de los habituales mensajes de “felicitación” en redes sociales. Pero, sobre todo, deberían llevarnos a preguntarnos cómo podemos contribuir a transformar esta realidad desde nuestros propios ámbitos profesionales fuera de la jornada simbólica.

La cuestión ya no es si debemos impulsar la incorporación de las mujeres al mundo laboral porque “ahora conviene”, sino cómo transformamos las estructuras y culturas organizativas que históricamente han limitado su acceso, permanencia y liderazgo dentro de las empresas.

Todo esto ya nos indica que la igualdad de género en el trabajo no puede entenderse únicamente como una cuestión de diversidad o eficiencia empresarial, sino como un asunto de justicia social y de redistribución del poder. Durante décadas, la brecha de género y salario en el trabajo ha alimentado condiciones de desigualdad.

Informes de organismos como ONU Mujeres y el World Economic Forum señalan que cerrar la brecha de género en el empleo podría incrementar significativamente el PIB global y fortalecer la resiliencia de las economías. Sin embargo, el verdadero desafío va más allá de demostrar que la igualdad en estos tiempos “conviene” y nos pide asumir que es imprescindible para construir organizaciones más justas, sostenibles y democráticas.

En ese sentido, el cambio no depende sólo de políticas formales, sino de una revisión profunda de las prácticas, los liderazgos y los valores que siguen reproduciendo desigualdades en muchos espacios de trabajo.

De hecho, en distintos sectores ya es posible observar cómo una mayor diversidad de género en puestos de liderazgo está contribuyendo a transformar dinámicas organizativas y a cultivar nuevas formas de innovación y gestión. Algunos ejemplos claros son:

Tecnología y STEM

  • La diversidad de género en equipos tecnológicos impulsa la innovación y mejora resultados concretos en desarrollo de software y productos.
  • Investigaciones muestran que equipos diversos en género producen código de mejor calidad y fomentan mayor compromiso de la comunidad.

Salud y Biociencias

  • Una mayor presencia femenina en investigación y liderazgo sanitario mejora la perspectiva en estudios clínicos, políticas públicas y atención centrada en el paciente.
  • Estudios de Stanford y Aarhus demuestran que la participación femenina aumenta la probabilidad de incluir análisis de sexo y género en investigaciones biomédicas.

Educación y Formación

  • Aunque España tiene un sector educativo mayoritariamente femenino, la diversidad de género sigue limitada en cargos de liderazgo globalmente.
  • El Global Education Monitoring Report 2024‑2025 destaca que profesoras en roles de liderazgo fomentan entornos de aprendizaje efectivos y colaboración.

Energía y Sostenibilidad

  • La diversidad de género en decisiones energéticas aporta perspectivas distintas, mejorando indicadores ESG y políticas sostenibles en empresas del sector.

Alta Dirección y Consejos de Administración

  • Empresas con mayor diversidad de género en puestos directivos muestran mejores indicadores de rentabilidad y procesos de decisión más equilibrados.
  • Estudios de Bloomberg Intelligence revelan retornos anuales entre 2% y 5% más altos en empresas con representación femenina en consejos de administración, llegando hasta 35% en Asia-Pacífico.

La igualdad genera valor real para todos

  • Mayor diversidad cognitiva
  • Mejores procesos de toma de decisiones
  • Incremento de la innovación
  • Mejor reputación corporativa
  • Atracción y retención de talento
  • La verdadera pregunta ya no es si debemos impulsar la incorporación de la mujer al mundo laboral, sino cómo aceleramos ese proceso en la cultura organizativa de nuestras empresas.

    ¿Qué acciones concretas está implementando tu organización para avanzar en esta dirección?

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